En un giro sorprendente del mercado automotriz, el gigante chino de los vehículos eléctricos, BYD, ha levantado la mano para ayudar a los fabricantes europeos a evitar las temidas multas por emisiones de CO2. ¿Cómo lo hará? La respuesta está en la creación de un pool de créditos de carbono.

BYD ha entrado en conversaciones con varios constructores europeos con el objetivo de ofrecerles créditos que les permitan cumplir con las estrictas normativas impuestas por la Unión Europea. Pero, ¿quiénes podrían ser los afortunados en este acuerdo? Aunque aún no hay confirmaciones, rumores apuntan a que BMW podría estar en el camino correcto para cumplir con las regulaciones, mientras que otros gigantes como Volkswagen y Renault aún no han dado pasos concretos para unirse a este tipo de acuerdos.
Multas millonarias en el horizonte
Este año, la Unión Europea ha reducido el límite de emisiones de CO2 a un promedio de 81 g/km por vehículo nuevo, lo que supone un descenso del 15%. Esto significa que los fabricantes que superen este umbral tendrán que pagar 95 euros por cada gramo adicional de CO2. Las multas podrían ascender a entre 10 y 15 mil millones de euros si las marcas no logran adaptarse.
Con cifras así de escalofriantes, es fácil entender por qué los fabricantes están buscando desesperadamente asociarse con empresas como BYD. Después de todo, tener acceso a créditos de carbono puede ser la diferencia entre una multa millonaria y cumplir con las regulaciones europeas.


