ANCAP aclara el debate: ¿Son los coches eléctricos más seguros que los de combustión? Aquí los datos

Los coches eléctricos generan dudas sobre su seguridad: baterías pesadas, incendios y más. ANCAP compara eléctricos y de combustión y da su veredicto: no hay diferencias significativas. Descubre los datos clave y qué factores influyen en sus calificaciones.

El eterno debate: ¿Son los coches eléctricos más seguros?

Desde que los coches eléctricos empezaron a aparecer en nuestras calles, la pregunta de su seguridad frente a los vehículos tradicionales no ha parado de dar vueltas. ¡Y vaya si hay motivos para el debate! Por un lado, las baterías eléctricas, gigantescas y pesadas, convierten a estos vehículos en auténticos titanes de metal sobre ruedas. Por el otro, el temor a incendios sigue siendo un tema recurrente en cada conversación sobre estos coches.

¿Pero realmente hay motivos para pensar que los eléctricos son más peligrosos? Según Carla Hoorweg, la voz oficial del organismo ANCAP (el equivalente austral de Euro NCAP), la respuesta está en los números, y estos no parecen darle mucha razón al alarmismo. En una entrevista con el medio Drive, Hoorweg se encargó de poner los puntos sobre las íes: “Alrededor del 85% de los eléctricos que hemos evaluado logran cinco estrellas en seguridad”. Vamos, que no hay diferencias notables con los coches de combustión.

Eso sí, la percepción popular todavía choca con la realidad de estas estadísticas. ¿Acaso no estamos condicionados a creer que algo tan diferente como un coche eléctrico debe ser mejor o peor en algún sentido? ¡Es hora de sacudirnos esos prejuicios!

Las pruebas de ANCAP: datos que aclaran la situación

Aterrizando en los números concretos, el informe de ANCAP pinta un panorama bastante claro. En los últimos años, el organismo ha sometido a evaluación nada menos que 57 coches eléctricos, y el 89,5% de ellos logró las codiciadas cinco estrellas de seguridad. Solo seis modelos se quedaron rezagados, pero aun así lograron puntajes respetables: cinco alcanzaron cuatro estrellas, mientras que el Jeep Avenger se conformó con tres.

Ahora, ¿qué pasa con los coches tradicionales? Pues aquí es donde las diferencias empiezan a aparecer. De los 117 modelos de combustión interna analizados, 18 no lograron las cinco estrellas, lo que representa un 15,4% de la muestra. Por si fuera poco, los peores resultados están en este grupo: modelos como el Suzuki Swift o el MG5 se llevaron una y cero estrellas, respectivamente. ¡Sí, cero!

¿La conclusión? Los eléctricos parecen tener una ligera ventaja en estas pruebas, pero no por cuestiones de diseño o de construcción más segura. Según Hoorweg, lo que realmente está marcando la diferencia es la novedad tecnológica de estos vehículos, que suelen venir con sistemas avanzados de seguridad integrados de serie. Y claro, también está el factor económico: lanzar al mercado un coche eléctrico con baja puntuación sería un desastre comercial, especialmente en regiones como Australasia.

Eso sí, es importante señalar que las pruebas de ANCAP están centradas en colisiones y no en riesgos de incendios, un tema que sigue siendo un punto sensible cuando hablamos de coches eléctricos.

¿Qué factores influyen en las calificaciones de seguridad?

Cuando se analiza por qué los coches eléctricos tienden a obtener mejores calificaciones en las pruebas de seguridad, dos razones se destacan: la tecnología y el precio. Según Carla Hoorweg, directora de ANCAP, los eléctricos suelen ser vehículos más nuevos, diseñados con las últimas tecnologías de seguridad activa y pasiva. Desde sistemas de asistencia al conductor hasta estructuras mejoradas para absorber impactos, los eléctricos vienen equipados para sobresalir.

Además, no es solo una cuestión de innovación, sino también de estrategia comercial. Hoorweg menciona que fabricar un coche eléctrico con una calificación baja de seguridad sería casi impensable en el mercado actual: «¿Cómo te irá en ventas si introduces un vehículo eléctrico de una estrella en Australia? Es un producto caro». Esto obliga a los fabricantes a priorizar los sistemas de seguridad si quieren justificar el precio elevado de sus modelos eléctricos.

Por otro lado, los vehículos tradicionales no siempre cuentan con las mismas ventajas. Aunque muchos modelos modernos incluyen tecnologías avanzadas, los costos de producción y el enfoque en ofrecer opciones asequibles pueden limitar la implementación de las últimas innovaciones en seguridad. Esto explica por qué algunos coches de combustión, especialmente los más económicos, terminan con puntuaciones decepcionantes en las pruebas de choque.

Sin embargo, las evaluaciones de ANCAP no abarcan aspectos como los temidos incendios en coches eléctricos. Aunque no son comunes, estos incidentes han captado la atención del público y generan dudas sobre la seguridad general de los eléctricos. Este es un tema que, aunque preocupante, sigue estando fuera del alcance de estas pruebas.

Al final, lo que queda claro es que tanto los eléctricos como los de combustión tienen fortalezas y debilidades, pero las diferencias en seguridad no son tan radicales como se piensa.

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