BMW desafía a China con su primer coche eléctrico de batería de estado sólido en Europa

¿Estás listo para una revolución sobre ruedas? BMW ha dado un gran paso hacia el futuro de la movilidad eléctrica al poner a rodar su primer coche eléctrico con batería de estado sólido en Europa. Este avance no solo marca un hito para la marca bávara, sino que también intensifica la competencia en la carrera por dominar el mercado de los coches eléctricos, especialmente frente a los gigantes chinos.

En septiembre, supimos que Mercedes-Benz estaba a punto de iniciar las pruebas de sus modelos eléctricos equipados con esta innovadora tecnología, gracias a su colaboración con la empresa estadounidense Factorial. Pero ahora es BMW quien sorprende al mundo al comunicar que ya tiene su primer coche eléctrico con batería de estado sólido circulando por carretera. Este modelo es un BMW i7 modificado, que se está utilizando para probar esta tecnología en condiciones reales, justo a las puertas de su sede en Múnich.

BMW ya prueba en carretera su primer coche eléctrico con batería de estado sólido

La noticia es emocionante: BMW ha confirmado que su primer vehículo de pruebas equipado con baterías de estado sólido, o ASSB (All-Solid-State Battery), ya está en las calles. La compañía ha estado desarrollando esta tecnología en colaboración con Solid Power, una empresa estadounidense, durante varios años. El resultado es un BMW i7 modificado que promete revolucionar la movilidad eléctrica.

¿Qué hace que estas baterías sean tan especiales? Para empezar, ofrecen una densidad energética significativamente mayor que las convencionales de iones de litio. ¿Qué significa esto? Que pueden almacenar más energía en un espacio más reducido y con un peso menor. En términos simples, ¡esto se traduce en coches más ligeros y con mayor autonomía!

Además, la batería también reduce la dependencia de sistemas de refrigeración y permite recargas mucho más rápidas. Electrek ha informado que el pack instalado en el i7 utiliza módulos con celdas prismáticas de nueva generación y un electrolito sólido a base de sulfuro, integrados en la arquitectura Gen5 actual de BMW, adaptada para este fin.

Curiosamente, BMW no planeaba necesitar baterías de estado sólido hasta, como muy pronto, 2033. Así lo había afirmado Martin Schuster, vicepresidente de tecnología de baterías del grupo, en una entrevista con Autocar. Sin embargo, el lanzamiento de este prototipo marca un claro cambio de rumbo en la estrategia de la compañía.

La colaboración con Solid Power comenzó en 2022, cuando BMW decidió establecer una línea piloto de producción en su Centro de Competencia de Fabricación de Celdas (CMCC) en Parsdorf. Desde entonces, ambas compañías han trabajado arduamente para perfeccionar esta tecnología y su integración en los coches eléctricos de BMW. En los próximos meses, continuarán las pruebas para evaluar aspectos críticos como la presión, temperatura y rendimiento en uso intensivo.

Ventajas y desafíos de las baterías de estado sólido y lo que está por venir

BMW no está sola en esta emocionante carrera. Mercedes-Benz ya había presentado su primer coche en carretera con baterías de estado sólido: un EQS modificado, que cuenta con celdas Solstice de 450 Wh/kg, prometiendo un 80 % más de densidad energética en comparación con las baterías de litio estándar.

Mientras tanto, otras marcas como Toyota, Nissan, Hyundai, Honda y Stellantis también están desarrollando su propia tecnología de baterías de estado sólido. En Japón, el Ministerio de Comercio e Industria ha destinado fondos para apoyar a Toyota en este ámbito, buscando reducir la dependencia de las baterías chinas y coreanas. Nissan, por su parte, ha anunciado que su futuro GT-R eléctrico utilizará esta tecnología en 2028.

Al otro lado del mundo, los gigantes chinos BYD y CATL también han revelado sus planes, apuntando a 2027 para el inicio de producción limitada, con la vista puesta en una producción masiva para 2030. A pesar de las promesas de autonomías de más de 1.000 km, cargas ultrarrápidas y mayor seguridad al no utilizar electrolitos líquidos inflamables, la transición hacia las baterías de estado sólido no es sencilla. La complejidad tecnológica y los altos costos son los principales obstáculos para su adopción masiva, como han admitido tanto BMW como Mercedes.

Aun así, los recientes avances en pruebas reales, como las que están llevando a cabo las marcas alemanas en Europa, indican que la maduración de esta tecnología ya ha comenzado. Además, hay un creciente interés en la industria electrónica; empresas como Samsung están planeando producir estas baterías en serie para aplicaciones automotrices y más allá a partir de 2027.

Por ahora, los fabricantes siguen apostando por mejorar las baterías actuales de iones de litio, como las células cilíndricas tipo 4680 o las de litio-ferrofosfato. Sin embargo, todo apunta a que en menos de una década, las baterías de estado sólido se convertirán en el nuevo estándar en el mundo de los coches eléctricos.

 

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