Mazda quiere revolucionar el segmento de los SUV eléctricos con un modelo basado en el concepto Arata. Con un diseño fiel a su esencia, tecnología compartida con el Mazda 6e y una autonomía estimada de 500 km, ¿será suficiente para enfrentarse al Tesla Model Y y al Peugeot E-3008?
Mazda se lanza a la conquista del SUV eléctrico

Si hay algo que Mazda ha sabido hacer bien en los últimos años, es fabricar SUVs con personalidad y una calidad que no desentona frente a marcas premium. El CX-5 y el CX-30 han sido un éxito rotundo, con un equilibrio perfecto entre diseño, confort y dinamismo. Sin embargo, el mercado evoluciona, y la electrificación ya no es una opción, sino una necesidad.
Es aquí donde entra en juego la nueva apuesta de Mazda: un SUV compacto 100% eléctrico, que llegará para finales de 2025 y que tiene un objetivo claro: plantarle cara al todopoderoso Tesla Model Y. Y es que, si hay un rey indiscutible en esta categoría, es el SUV de Elon Musk, con unas ventas que arrasan a nivel global. ¿Podrá Mazda competir en esta liga?
El modelo en cuestión ya ha sido adelantado por el concepto Arata, un prototipo que la marca presentó en el Salón de Pekín y que dejó claro que Mazda no está dispuesta a quedarse atrás en la carrera eléctrica. Este nuevo SUV, desarrollado en colaboración con el grupo chino Changan, podría compartir plataforma con el Mazda 6e, la futura berlina eléctrica de la marca.
Pero la gran pregunta es: ¿será capaz de ofrecer algo realmente distinto en un segmento cada vez más saturado? Mazda no tiene la fuerza de Tesla ni de otras marcas generalistas en la electrificación, pero sí una baza a su favor: sabe hacer coches con alma.
Un diseño que mantiene la esencia de la marca

Mazda no está dispuesta a perder su identidad en la era eléctrica. Si algo dejó claro el concepto Arata, es que este SUV seguirá la filosofía de diseño Kodo, esa línea estética que ha hecho inconfundibles a modelos como el Mazda 3 o el CX-60. Líneas fluidas, curvas bien marcadas y una presencia elegante que lo diferenciará de sus rivales más tecnológicos y minimalistas.
El Arata ya daba pistas de un SUV con proporciones deportivas y un frontal afilado, con faros estilizados que se integran perfectamente en la carrocería. De hecho, muchos han señalado que su diseño recuerda al del Mazda 3, pero elevado a un nuevo nivel. Y esto tiene sentido: Mazda no quiere romper con su legado, sino adaptarlo a los nuevos tiempos.
Otra clave del diseño será la aerodinámica. Si Mazda quiere competir con Tesla en eficiencia, necesita un SUV que corte el viento con precisión. A falta de datos oficiales, es probable que el modelo de producción adopte soluciones como tiradores de puerta enrasados, una parrilla completamente cerrada y un techo ligeramente inclinado al estilo coupé, algo que está muy de moda en los eléctricos.
Pero más allá de la estética, lo que realmente marcará la diferencia será el interior. Si sigue el camino del nuevo Mazda 6e, podemos esperar un habitáculo minimalista pero sofisticado, con materiales de calidad y una pantalla de infoentretenimiento sin excesos, manteniendo ese enfoque de conducción intuitiva que caracteriza a la marca japonesa. En resumen, un diseño que no busca ser futurista a toda costa, sino atemporal y elegante.
¿Qué podemos esperar bajo el capó?

Aquí viene lo interesante: Mazda no ha soltado mucha prenda sobre las especificaciones técnicas de su futuro SUV, pero hay pistas que nos permiten hacernos una idea de lo que ofrecerá.
El Mazda 6e, su próxima berlina eléctrica, contará con dos versiones mecánicas: un motor de 258 CV con batería LFP de 68,8 kWh y otra opción de 245 CV con batería NMC de 80 kWh. Dado que el SUV compartirá plataforma con este modelo, lo lógico es que herede estas configuraciones o, al menos, una variante similar.
Sin embargo, hay un detalle clave a tener en cuenta: el peso y la aerodinámica de un SUV siempre afectan la autonomía. El Mazda 6e promete hasta 552 kilómetros en ciclo WLTP, pero el nuevo SUV, debido a su mayor tamaño y altura, probablemente se quede en torno a los 500 kilómetros, una cifra que, aunque competitiva, no es especialmente llamativa frente a rivales como Tesla o Hyundai.
Por otro lado, la carga rápida será un factor decisivo. Tesla sigue liderando en este apartado con su red de Superchargers, así que Mazda tendrá que asegurarse de que su SUV carga lo suficientemente rápido como para ser práctico en viajes largos. ¿Tendrá acceso a la red de Tesla como otras marcas? Aún es una incógnita, pero sin duda, sería un punto a favor.
Lo que sí sabemos es que este SUV será solo el primer paso en la ofensiva eléctrica de Mazda. Tras su lanzamiento en China en 2026 y su llegada a Europa poco después, la marca ya planea una nueva plataforma SkyActiv EV para 2027, con la que podría desarrollar modelos más avanzados.
Mazda ha demostrado que puede hacer coches atractivos, pero ¿será suficiente para desafiar a Tesla y Peugeot en el terreno eléctrico? Solo el tiempo lo dirá.


